• Blog de un maestro

Actividades y propuestas para las primeras semanas de clase

Actualizado: 18 de sep de 2019

Estamos a las puertas de empezar las clases con nuestros alumnos y alumnas y la mayoría de nosotros quiere que esto sea algo especial. A través de este post, voy a intentar aportar mi granito de arena a las primeras semanas de clase, intentando daros ideas que a mí me han funcionado.


En primer lugar, lanzo una pregunta ¿Qué es lo importante en estos primeros días? ¿Cuáles son nuestros objetivos?


Para mí lo fundamental en las primeras semanas de clase es:

  • Crear un clima de clase emocionalmente apto para el aprendizaje.

  • Conocer al grupo y que el grupo se conozca entre sí, fomentando la cohesión de grupo y el sentimiento de pertenencia.

  • Gestionar las expectativas propias y del grupo.

  • Establecer las principales normas de comportamiento y funcionamiento en clase, así como las consecuencias en el caso de que estas no se cumplan.

  • Dar a conocer las principales dinámicas, estrategias y recursos de gestión de aula que usaremos para dinamizar el funcionamiento del aula durante todo el curso.

Como veis, no es poco lo que nos proponemos. Además, podríamos decir que son aspectos fundamentales y que marcarán la diferencia el resto del curso escolar. Por esto mismo, creo que durante las primeras semanas de clase lo curricular debe pasar al último plano puesto que ocupará mucho protagonismo el resto del curso y necesitará que todos estos aspectos estén trabajados si queremos un rendimiento óptimo.


Además, estas actividades no deben reservarse solo al primer día de clase, puesto que esto son objetivos que no se consiguen en un único día.


Voy a tratar de presentaros las diferentes propuestas siguiendo los bloques u objetivos que os he presentado antes. Esto significa que en mi aula, no tendrían esta secuencia temporal ni muchísimo menos. Debemos buscar la manera de hilar de forma lógica todas las actividades, de manera que no sea un aluvión de información difícil de procesar y sin sentido.


1. Crear un clima de clase emocionalmente apto para el aprendizaje.


No quiero hacer eterno este post, y por ello no entraré ahora en las emociones y cómo nos influyen en nuestra predisposición para el aprendizaje, esto lo dejaremos para otro día. Pero brevemente, si quisiera proponer la siguiente reflexión: ¿podemos aprender de cualquier forma? Aunque tengamos la capacidad cognitiva de hacerlo ¿influye nuestro estado emocional?


Pongamos un ejemplo. Marcos es uno de los alumnos más inteligentes de clase, suele atender y sacar buenas notas. Hoy se ha peleado justo al terminar el tiempo de patio con Miguel. Se ha sentido tratado muy injustamente porque el profesor no le ha prestado la que él consideraba que era la atención que merecía y no le ha dado la razón. Ha subido a clase sumido en un profundo y enérgico enfado. El profe (el mismo que no le ha atendido) comienza una explicación y pide que todos estén muy atentos. Marcos, solo hace mirar con cara de rabia, labios apretados y puños cerrados a Miguel, porque en su interior lo que desea es pegarle, vengarse o buscar lo que para él es “justicia”. ¿Está Miguel preparado emocionalmente para atender a la explicación y aprender? Es obvio que no, en ese momento no.


Pongamos otro ejemplo. Marta es una alumna nueva en el centro. Ha llegado a clase el primer día envuelta en un profundo miedo a qué pasará. En su anterior colegio había unas compañeras que la humillaban en clase y cree que esta vez le pasará lo mismo. Aunque sus padres le han hablado maravillas de este colegio y de las grandes oportunidades que tendrá este nuevo curso, ella no puede evitar mirar alrededor pensando en si estos nuevos compañeros también serán crueles con ella. El primer día, llegamos al aula y pedimos a cada niño que se ponga de pie, y se presente diciendo lo que más le gusta hacer y lo que espera de este nuevo curso, o sus experiencias del verano. ¿Crees que Marta está preparada emocionalmente para esta actividad? Su miedo a que la humillen públicamente posiblemente hará que no quiera hablar en público.


Con estos ejemplos que pueden pasar en nuestras aulas cada día, simplemente pretendo hacer ver que a veces, nuestro estado emocional no es el apto para el aprendizaje. Numerosos estudios apuntan a que la calma y la sorpresa o curiosidad son los mejores estados emocionales para disponernos a aprender.


Una propuesta para el primer día de clase: “Encuentra la llave”



Conocemos los ya míticos Escape Rooms educativos. Esta propuesta consiste en lo mismo pero, justo al revés. En lugar de escapar del aula, lo que pretendemos es entrar en ella.


El primer día de clase, cuando los alumnos llegan a la puerta del aula la encontramos cerrada con llave. Hay una nota que nos dice:


“¿Creíais que iba a ser tan fácil pasar a XºEP? Para poder entrar en xºEP, hace falta algo más que cumplir años. Si de verdad queréis entrar en vuestra nueva clase, deberéis demostrar que estáis preparados para un reto tan grande como es este nuevo curso. Para ello, debéis superar unos retos, y solo el grupo que los supere todos, podrá́ encontrar la llave que os abrirá́ vuestra nueva aula. ¿Aceptáis el reto?


A partir de aquí, empiezan una serie de pruebas y retos que les ayudarán a entrar en el primer día en un clima de juego, curiosidad y actividades lúdicas que harán que la presión del primer día prácticamente desaparezca. Esta actividad nos dará la oportunidad de que interactúen en pequeños grupos, se vayan conociendo y vayan hablando entre ellos mismos de una manera mucho más libre y a ti como docente de pasar por los grupos, preguntarles qué tal están, cómo ha ido el verano, jugar con ellos y sobre todo observar desde un segundo plano.



Si queréis que os deje el juego y las pistas que preparé para mi curso de 5ºEP el pasado curso escolar, podéis conseguirlo haciendo clic aquí.


Durante el resto del curso, hay muchas actividades que nos pueden ayudar a mantener un clima emocionalmente apto. Introduce elementos que los saquen de la rutina, que sean sorprendentes. El simple hecho de cambiar la disposición del mobiliario escolar, hacer alguna broma, juego, etc… les ayudará. Recuerda que la sorpresa y la narrativa son aspectos que ayudan a “secuestrar la atención” de nuestro celebro.


2. Conocer al grupo y que el grupo se conozca entre sí, fomentando la cohesión de grupo y el sentimiento de pertenencia.


En este título se engloban demasiadas cosas que no podemos abordar en profundidad ahora. Nombraré algunas ideas y presentaré una un poco más desarrollada.


Crear un sentimiento de pertenencia ayudará a mejorar el clima de convivencia del aula. Si estas personas son mis compañeros, mi gente, mi tribu, mi familia aquí en el cole… todo irá mucho mejor. Esto no nace solo, este sentimiento hay que potenciar que nazca. Poner un nombre a nuestra aula, decorarla con una temática, tener un lugar en el patio que es el rincón de mi curso, a modo de “meeting point” etc, ayuda a que los alumnos se sientan parte del grupo.


También ayuda proponer acciones de grupo para presentar u ofrecer al resto del colegio. Porque si nos comparamos con nuestra propia aula nos dividimos internamente, pero si esa comparación natural, se da como grupo frente a otros grupos (no necesariamente de forma competitiva) esto ayuda a crear sentimiento de pertenencia. Por ejemplo, si en el pasillo tenemos un mural de exposiciones de 5ºEP en el que colgamos nuestras creaciones para mostrar al resto del centro, ante eso el grupo de 5º somos una piña. Si un compañero tiene que recitar en público algo que hemos preparado toda la clase, estaremos todos apoyando a ese compañero, porque habla en nombre del grupo frente a otros grupos. Y así con muchos ejemplos más que seguro conocéis.


En cuanto al conocimiento de los alumnos entre sí mismos, hay diferentes niveles. Tenemos un nivel más superficial en el que conocemos gustos, aficiones, etc… y un nivel más profundo en el que no todos podemos participar. Es así, no todos pueden ser amigos íntimos, igual que nos pasa a los adultos. Por esto, debemos crear ambientes más íntimos, de pequeños grupos, en los que poco a poco nazca un clima de confianza e intimidad que ayude a los alumnos abrirse y contar aspectos más personales. Para ello nos funciona muy bien la modalidad de grupos base de aprendizaje cooperativo. De esto hablaré más detenidamente en otro post.



Finalmente, retomo una propuesta que lancé hace varios cursos llamada “Conociendo a mis compañeros” o "Somos detectives" y que os dejo enlazada. Creo que es una forma fácil y amena de que los alumnos se conozcan mejor unos a otros, además de poder trabajar contenidos del área de lengua.


Otra propuesta muy interesante es la de la caja del alumno protagonista. Esta propuesta la conocí de mano de mi compañera María y aunque está pensada para alumnos y alumans del primer ciclo, es fácilmente adaptable. Puedes leer sobre ella haciendo clic aquí.


3. Gestionar las expectativas propias y del grupo.



Todos y todas tenemos una idea de lo que va a ser este curso, de lo que queremos o no queremos que sea. Por lo tanto, debemos atender a estas expectativas porque influirán en gran medida en nuestra actitud hacia cualquier propuesta de aprendizaje. No sólo nuestros alumnos traen expectativas, también nosotros mismos.

No voy a abundar en esto, puesto que en el último post hablo largo y tendido sobre el tema. Simplemente, os dejo el enlace a esa entrada por si quieres leer más.

4. Establecer las principales normas de comportamiento y funcionamiento en clase, así como las consecuencias en el caso de que estas no se cumplan.


Algo que normalmente solemos hacer en clase los primeros días es establecer las normas del aula. Establecer las normas no significa que nuestros alumnos sepan cumplirlas o que estén entrenados en ello.


Un alumno que está acostumbrado a decir todo lo que se le pasa por la cabeza sin tener que pedir permiso o establecer cualquier tipo de filtro, aunque nosotros le expliquemos un día que debe levantar la mano y pedir el turno de palabra, posiblemente seguirá con el comportamiento que tiene adquirido.


Mi propuesta para establecer las normas de clase parte de que entre todos y todas establezcamos qué clima de clase queremos o necesitamos a través de un diálogo sincero. Hablaremos no de lo que está prohibido, sino de lo que queremos que se pueda hacer. Habrá cosas permitidas, cosas recomendadas y cosas que necesitamos que todos hagamos y por lo tanto tengan un carácter casi obligatorio, aunque preferimos hablar de necesidad.


¿Por qué propongo esta diferencia? Por varias razones que os mostraré con un ejemplo. Si lo que quiero es evitar que mis alumnos corran por el aula, podría decirles que está prohibido correr.

En primer lugar nuestro cerebro inconscientemente está escuchando hablar de una acción que es correr. Aunque sea en negativo, la acción es correr y por lo tanto esto influye.

En segundo lugar, prohibirte algo es muy diferente a enseñarte lo que quiero que hagas. Yo como docente estoy en el aula para enseñar, no para no enseñar algo o prohibirlo. El punto de vista es muy diferente.

En tercer y último lugar, al decirte lo que sí quiero que hagas ya te estoy dando un referente, un ejemplo, una indicación clara que puedes seguir si quieres cumplir las normas.


Este debate, lo podemos iniciar planteando una pregunta como por ejemplo ¿Cómo te gustaría que nos comportásemos en clase? ¿Qué te gustaría poder hacer?


Antes de comenzar estableceremos que la única condición para estar de acuerdo y elegir una propuesta como norma, es que las cosas que aprobamos que se puedan realizar en clase deben de no perjudicar a nadie, ni ir en contra de nuestro objetivo común que es aprender.


Muy posiblemente habrá un primer momento en el que los alumnos empiecen a decir cosas un poco a lo loco, poder comer chucherías en clase, poder salir más veces al patio, etc.


El papel del docente en este caso es el de cuestionar.


Si un alumno dice que quiere comer chucherías en clase, podremos preguntar si ese comportamiento podría perjudicar a alguien en clase. Posiblemente todos respondan que no. Pasaremos a preguntar si va contra nuestro objetivo común de aprender. Ahí quizás no tengan la respuesta tan clara. Le podremos guiar diciendo que una de las cosas que nosotros como docentes creemos que es importante aprender es a cuidar nuestro cuerpo y que esto incluye una alimentación saludable. Por lo tanto, poder comer chuches en clase va en contra de algo que queremos enseñar y aprender juntos por lo que no puede estar permitido en clase.


¿Establecemos una prohibición? No, vamos a seguir investigando entonces qué sí está permitido y queremos potenciar en relación a la alimentación. Podremos debatir hasta que concretemos que en el aula de X curso de primaria, venimos desayunados de casa y traemos un almuerzo para media mañana saludable, que puede estar compuesto de…


De esta manera, iremos provocando que salgan nuevas normas. Debemos de tener pensado qué normas básicas queremos que salgan e intentar introducirlas en el debate.


Esto normalmente es muy tedioso si lo realizamos en un único debate. Lo recomendable es ir retomando este debate sobre todo a partir de las situaciones que se vayan dando en clase.


Una vez que tengamos las normas elegidas, deberemos establecer las consecuencias de no cumplir esa norma. Por ejemplo, si hemos establecido que en nuestra clase somos respetuosos con nuestros compañeros y profesores y un alumno insulta a otro compañero ¿Qué sería lógico que sucediera?


En mi caso, les explico que siempre que suceda algo que yo crea relevante, informaré a la familia. Que sus padres son los responsables de ellos y ellas como menores y que por lo tanto yo estoy obligado a informar. Pero que una nota en la agenda o por correo electrónico no es una consecuencia, simplemente es información.


Si he hecho daño a otra persona faltándole al respeto, quizás sea lógico que deba estar un tiempo solo para valorar lo valioso que es la compañía de los demás y que para ello es necesario respetar.


Una vez establecidas las normas y las consecuencias, es cuando empieza el trabajo. Sí, has leído bien. Ahora toca enseñar a nuestros alumnos y alumnas qué hay que hacer para cumplir esa norma, de manera explícita y concreta.


Siguiendo con el ejemplo, si en nuestra clase tenemos como norma respetar a los compañeros y profesores, vamos a ver qué es eso de respetar.


Para esto, os propongo una dinámica muy sencilla y muy potente. Se trata del gráfico T.



Es un gráfico visual en el que vamos a reflexionar sobre los comportamientos verbales y no verbales que realiza una persona que respeta. El nombre del gráfico T viene por la forma del mismo.


Realizamos una letra T mayúscula. Sobre la línea horizontal escribimos la norma, en este caso “Respetar a nuestros compañeros y profesores”. En el hueco que queda a la izquierda de la línea vertical, escribimos los comportamientos verbales de una persona que respeta.


Esto lo sacamos preguntando a los alumnos ¿Qué dice una persona respetuosa? Una persona que respeta dice buenos días. Dice gracias. Dice por favor. Llama a las personas por su nombre. Utiliza palabras amables y agradables, etcétera.


Después en la zona de la derecha de la línea vertical escribimos los comportamientos no verbales de una persona que respeta.


Igualmente, preguntamos a los alumnos ¿Qué hace una persona que respeta? Una persona que respeta saluda cuando llega a un lugar, levanta la mano para hablar, mira a la persona que está hablando, etcétera.


Finalmente, cuando hemos elaborado el gráfico lo pasamos a limpio en un papel y lo firmamos todos y todas por detrás. Normalmente escribo algo así como: “Los alumnos, alumnas, maestros y maestras de X de primaria nos comprometemos a esforzarnos para respetar a nuestros compañeros realizando todas estas acciones. Y para demostrar nuestro compromiso, firmamos este documento”. Así le damos un toque de solemnidad y seriedad al compromiso que hemos adquirido.



Este papel nos acompaña durante todo el curso en clase. De esta manera cuando un alumno incumple alguna de las cosas que están reflejadas en el gráfico, hacemos referencia a él y al compromiso que firmó.


Normalmente este trabajo puede ocuparnos una hora entera para una única norma. Si nos extendemos en el debate incluso más. Por esto, solemos trabajar las principales y en distintos momentos. A veces incluso nos lleva todo el primer trimestre.


De esta manera, cada semana establecemos una norma y la entrenamos. Si hoy hemos hecho el gráfico T del respeto, durante toda esta semana vamos a entrenar todas esas habilidades y actitudes que hemos descrito para ser personas que respetan.


5. Dar a conocer las principales dinámicas, estrategias y recursos de gestión de aula que usaremos durante todo el curso.


Finalmente, durante todas estas semanas, iremos presentando poco a poco las diferentes estrategias o dinámicas que queremos llevar a cabo durante el curso. De manera que se vayan adquiriendo de forma gradual y no se presenten todas en el mismo día.


Creo que, aunque se ha extendido mucho el post, hemos dejado claro cuáles serían para nosotros la prioridad en las primeras semanas de clase. Iremos abordando más detalladamente algunos de estos aspectos en próximas entradas.


Como siempre, me encantaría leer como has organizado tú los primeros días de clase. Te leo en los comentarios.


¡Feliz inicio de curso!

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