• Blog de un maestro

Profe... ¿a dónde vamos?

Hoy os traigo un post un poco más reflexivo y con el que quiero que te cuestiones como docente y te posiciones.


El inicio de curso es un momento en el que se mezclan muchas cuestiones, emociones, sentimientos y realidades. Todo está en pleno proceso de creación, arranque y puesta en marcha, lo que puede suponer mucho bullicio tanto interno como externo.


Dedicamos muchos recursos (dinero, tiempo y esfuerzo) a buscar las mejores ideas, proyectos y actividades.

Queremos que nuestro aula sea un espacio agradable y para ello la decoramos, invertimos en materiales, decoración, mobiliario... nos contagiamos a veces de otros compañeros y compañeras en las redes sociales y queremos que nuestra clase también luzca bonita.


Nos formamos en nuevas metodologías. Queremos implementar en clase el aprendizaje cooperativo, el aprendizaje basado en proyectos, el "flexible seating", el escape room educativo, las inteligencias múltiples, la educación emocional...


Y de pronto abres Instagram y... "¡Ala qué culo eso que ha hecho @---! Mañana lo hago con mis niñ@s."


Y todo esto ¿Para qué?


¿Sabrías responderme a esta pregunta? ¿Qué quieres conseguir con todas estas actividades, metodologías y recursos? ¿Qué pretendes?


A veces todo esto se me asemeja al capitán de un barco.


Con toda su ilusión, ganas y esfuerzo pule y encera la cubierta. Cambia las velas por unas nuevas más bonitas y elegantes. Arregla y decora los camarotes para que sean confortables y la experiencia a bordo sea la mejor posible. Arregla cada desperfecto de su nave, invierte en los mejores motores, radar, sonar... ¡Todo está a punto!


Llega el momento... ¡Pasajeros a bordo! Todo el mundo se maravilla al subir al velero, es precioso, es confortable, es innovador... ¡Zarpamos!


Estando en altamar, el capitán del barco encuentra un pequeño desperfecto en la proa y con entusiasmo se dedica a repararlo. Está atento a los tripulantes, haciendo que la experiencia a bordo sea inmejorable. 


Solo le falta una cosa. Saber qué rumbo tomar, hacia donde encarar el velero, qué dirección marcar en su GPS y cómo manejar el timón. Así que ahí está, con el mejor navío del mercado, con una tripulación entusiasmada, navegando hacia ninguna parte.


Como educadores hay ocasiones en las que nos parecemos a este capitán de barco, nos centramos en cosas que son muy importantes pero que se convierten en superfluas cuando falla lo fundamental. El regalo queda mucho mejor si viene bien envuelto, con un papel bonito y un lazo grande, pero al final lo importante es el regalo, no el papel. Si me das a elegir, prefiero un regalo sin envolver que el papel sin regalo.


Y es que hay veces que nos centramos tanto en el cómo vamos a educar, en qué técnicas vamos a implementar en clase y qué metodología desarrollaremos, que perdemos de vista qué objetivo tenemos con nuestro alumnado. ¿Qué quiero conseguir yo este año con mis alumnos y alumnas?


¿Te has parado a pensarlo? Porque en función del destino, prepararemos el viaje.


Te propongo un ejercicio sencillo. Piensa en las diferentes facetas que quieres desarrollar en tus alumnos. Para mí algunas importantes podrían ser:

- La académica.

- Las relaciones sociales.

- El crecimiento personal.

- Habilidades para la vida.

- Relación con el medio natural.


En cada una de estas facetas, que quizás para tí sean diferentes, me plantearé qué quiero conseguir este año. Un objetivo, solo uno. Quizás consiga más, pero ya se sabe que quien mucho abarca poco aprieta.


Un ejemplo podría ser:

En el plano académico si soy profe de Lengua Castellana en tercero de primaria, mi objetivo se centrará en que mis alumnos (este grupo en concreto) mejore su expresión escrita, porque he detectado que es uno de sus puntos débiles. Obviamente trabajaré todos los aspectos de la lengua, pero si tengo este objetivo con ellos, cobrará sentido que busque nuevas actividades para fomentar esta destreza, que implemente los carnet de boli, que use story cubes, etc...


En cuanto a las relaciones sociales mi objetivo va a ser que aprendan algunas estrategias de trabajo en equipo. Si tengo este objetivo, quizás elegir una o dos estrategias de aprendizaje cooperativo para implementar este curso me ayude a ello. La distribución del espacio en mi clase fomentará que trabajen cara a cara, en pequeños grupos, etc.


En cuanto al crecimiento personal, mi objetivo es que conozcan y reconozcan sus cualidades y las valoren. Por este motivo, tendré un mural en el que iremos anotando las cualidades que descubrimos en cada compañero, cuando haga algo bien, etc.


En cuanto a las habilidades para la vida, me he planteado que mis alumnos adquieran el sentido de responsabilidad por el bien común. Por este motivo, tenemos un cepillo y un recogedor para que mantengan limpia la clase y cada descanso un compañero supervisa la limpieza, tenemos el material común en el centro y no cada uno de manera individual, etc.


En relación con el medio natural, me propongo que respeten las zonas verdes y las plantas (no las maltraten) por lo que vamos a montar y cuidar nuestro propio huerto y aprender a respetar las plantas a través de su cuidado.



Todo esto son ejemplos, podrían ser todo lo contrario o totalmente diferentes pero la cuestión es que según lo que me he planteado con mis alumnos, cobrarán sentido unas actividades/recursos/metodologías y no otras.


Además, tener claro hacia donde voy me ayudará a priorizar y por lo tanto a poder reducir el nivel de trabajo, estrés y actividades que quizás, no vayan en la misma dirección de mis objetivos.


Pronto dejaré otro post en el que hablaré sobre cómo plantearte tus objetivos (educativos o personales) de manera que sean fácilmente alcanzables.


Pero mientras tanto, profe... ¿a dónde vamos?

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